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Tesoros en alta mar y piratería…

¿Qué tanto se puede perder cuando la envidia despierta? ¿Qué imperios pueden caer solamente porque el egoísmo está atado a los corazones que los vieron levantarse?

¿Alguna vez has pensado que algo es tuyo solamente porque alguien cercano a ti lo creó?

En amor y buena fe la vida puede entenderse así, pero no debemos confundirnos, no a todo tenemos derecho; ni por buenos, o malos, ni por haber sufrido o ganado.

A mí me llevaron cautiva, me hicieron cargar vestidos que no me pertenecían ni me honraban durante años, y después me perdieron; me olvidaron como basura e hicieron a quien me había dado nombre llorar. Como si haberme robado no hubiese sido suficiente; los que me llevaron guardaron mi nombre con corazones altivos… como si solamente fuera un objeto para placeres terrenales. Como si por tenerme… sin tenerme, sin ellos saberlo, ellos hubieran ganado al fin, hecho algo de sí mismos por haberme hecho a mí nada. “Solamente tienes que atinarle con un producto y ya la hiciste,” yo también lo escuché ese día, y casi aborrezco a la raíz contaminada de donde el enunciado vino… entre muchos me tenían cautiva, con hambre, disfrazada todavía, de todo lo que no era ni seré, lejos, lejos, lejos del bien… usada. Sonrisas malévolas hablaban de mí en sus mesas, seguros de que permanecería para siempre ahí… ahí… donde nunca estuve segura; lejos de mi casa. Lejos de las manos que me imaginaron, y del corazón en donde nací… de la mujer que amaba mi nombre y para la que era un sueño.

Hoy escribo porque como botín del valiente, hace poco fui rescatada… y porque hay quienes han sido fortalecidos para pelear por mí, no por honra ni altivez, sino porque el corazón que me recibió aquí en la tierra me recibió de allá arriba, donde está el cielo; del corazón de el dueño de toda la tierra y su plenitud.

¿Llegaré a ser aquello para lo que Él me envió? Como desearía ver a todos los cautivos como yo llegar a conocer un día así… como ese en donde escuché desde mi celda el clamor de guerra afuera, golpes, esfuerzos, risas y burlas, y luego nada- hasta que un hombre apareció y con su toque quemó la jaula en donde me tenían y me sacó.

Como desearía, que todos los cautivos que cruzarán caminos conmigo conocieran, un día, lo que es que ese hombre que lo ha quebrado todo para rescatarme, te devuelva a casa.

¿Sabes? Me habían esperado tanto que no brincaron de alegría, porque ya no saben bien cómo alegrarse, parece que han perdido mucho más que solamente a mí… las vi llorar, llorar agradecidas, y me han observado durante días como si fuera un sueño lejano que no saben cómo tocar. No saben cómo, porque es real.

¿Alguna vez has pensado que algo es tan bueno que lo vas a perder? Yo lo conocí con ellas, ¿pero sabes? Cuando llegué, noté que me han preparado regalos durante años, ¡como si siempre hubieran sabido que volvería! Sé que no lo sabían, pero la esperanza es algo interesante.

Soy la primera que vuelve de muchos, quisiera decirles. (Y tal vez ya puedo hacerlo.)

¿Las vestiduras que odio, porque nunca fueron yo? Te dejo unas fotos, porque han sido muchos los que me sobajaron y abusaron con los años, y ahora que me han querido liberar, muchos han sido los que se oponen, y muchos los que pelean por no dejarme ser libre… sí, todavía lo hacen:

Pongo las fotos no para recordar, sino para ser libre, porque he sido el tesoro en alta mar de los que no me nombraron, piratas malvados, y hoy quiero estar en casa y disfrutar todo para lo que sí me habían creado. QUE NO ERA ESTO, ¡pero no podía ser libre!

Ahora lo soy.

¿Tú que eres? ¿Casa o pirata? Ellas a quienes volví, estaban cautivas también, pero el mismo que me rescató a mí, las despertó un día a ellas.

¿Tú qué harás? Puedes quedarte aquí en casa o navegar en alta mar, la que sea, un día veremos frutos, y cómo lo deseo también, vernos juntos y libres de algo que contiene mucho, pero no verdad; la imagen que han dado de mí no era la mía, y hoy quiero que me veas de verdad, como no me pudieron elevar hace más de veinte años. Ya no habito donde me tenían cautiva, no te quedes allá tú tampoco, porque te aseguro que todo esto es más que “darle a un producto” y jugar con el público. ¿Sabes cuántas veces me han hecho mentir? Pero ya puedo decir la verdad:

esos productos que viste en las fotos no son naturales, y no sirven como dice la etiqueta, y no los hago yo, sino el pirata mayor que se ha aferrado a mi nombre para dañar a quien pueda, buscando él estar bien. Al menos ahora tú lo sabes también. Bienvenido a casa, donde encontrarás los delicados bálsamos de honradez y libertad, ¿cómo sabrás diferenciar entre lo que es mío y lo que es pirata? Solamente aquí encontrarás todo sobre mis líneas de producto oficial. Suscríbete con tu email:

Ah, es cierto, ¿Cuál es mi nombre?

Pearl.

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